Las Delegaciones de Misiones de Cataluña, con motivo de la celebración
de la Jornada de Vocaciones Nativas, que tendrá lugar el próximo 28 de abril,
han hecho público el siguiente comunicado bajo el título de “Vocaciones Nativas:
Signo de esperanza”:
“Todavía
nos falta mucho por impregnarnos del universalismo que debe tener nuestra
Iglesia. Es por eso por lo que debemos valorar mucho las jornadas que año tras
año nos presentan las Obras Misionales Pontificias -concretamente la Obra de San
Pedro Apóstol- con su campaña de vocaciones nativas, siempre en nuestra
primavera. Durante mucho tiempo nos recordaron que las vocaciones nativas eran
la Operación Primavera de la Iglesia, representan un gran signo de esperanza: en
muchos países de nueva cristiandad las vocaciones al sacerdocio y a la vida
consagrada continuaban -y todavía continúan- brotando con fuerza.
Con
el recordatorio anual se nos plantea un gran reto: no podemos dejar perder ni
una vocación por falta de medios espirituales y materiales para conseguir el
objetivo que ya planteaba el decreto ‘Ad Gentes’ del Vaticano II: la Iglesia
tiene las raíces más profundas en cada grupo humano cuando las comunidades
tienen obispos, presbíteros, surgidos entre sus propios miembros.
Esto
se ha ido consiguiendo en gran parte gracias a la Obra de San Pedro Apóstol. Ya
nos lo dijo el Papa Juan Pablo II: ‘¡Cuántos sacerdotes, religiosos y religiosas
han tenido la alegría de seguir su vocación gracias a esta Obra!’.
Ahora,
con la llegada de un Papa ‘del otro extremo de la tierra’, no podemos sino
valorar muy positivamente todo el trabajo que se ha realizado por conseguir que
todas las comunidades tengan sus servidores surgidos de las propias comunidades.
Nos lo muestra el cartel de este año: una religiosa proveniente de países de
reciente evangelización recoge el brote de una planta que debemos seguir
haciendo que crezca entre todos. No podemos sino afirmar que la contemplación de
las vocaciones en los territorios de misión es un argumento capital para
fortalecer la esperanza de que Dios siga gritando en cualquier parte de la
Tierra.
Y,
para terminar, un grito: acojamos el reto de trabajar para que todos nosotros
escuchemos y fomentemos el signo de esperanza que nos traen las Vocaciones
Nativas”.OMPRESS-BARCELONA.












































